Hay días que no se explican: se quedan flotando en algún punto entre la luz, el agua y esa sensación de verano que empieza a hacerse sitio sin pedir permiso. 6 de julio en La Antilla.
Hay días que no se explican: se quedan flotando en algún punto entre la luz, el agua y esa sensación de verano que empieza a hacerse sitio sin pedir permiso. 6 de julio en La Antilla.