Hay una forma de paz que no es quietud, sino movimiento que no se resiste. El mar avanza, rompe, insiste... pero nunca pierde esa calma de fondo, como si supiera que incluso lo imparable también puede
Hay una forma de paz que no es quietud, sino movimiento que no se resiste. El mar avanza, rompe, insiste... pero nunca pierde esa calma de fondo, como si supiera que incluso lo imparable también puede